Todo cristiano, todo sacerdote, es y debe ser un precursor. Debe preparar el camino del Señor, como Juan Bautista en el desierto.
Monseñor Juan Edmundo Tomis Stack, fue realmente un precursor, preparó con su vida y obra el camino de un cristianismo auténtico.
Nace el 23 de noviembre de 1919. Sus padres Bartolomé Tomis y Verónica Stack de Tomis lo encaminaron por el camino del servicio de Dios.
El padre Juan Tomis, por su dedicación al trabajo desempeño cargos jerárquicos: Presidente del Consejo Presbitarial se la Diócesis, Vicario de las Religiosas de la Diócesis de Chiclayo, Coordinador de la Semana Pastoral Diocesana y Comisionado Regional de los Scouts. Asimismo mancomunadamente Monseñor Juan Tomis y el Padre Hilarión gestionaron la idea de construir el Santuario de Nuestra Señora de la Paz hoy una realidad, así como construcciones, servicios, asistencial, proyección educativa como nuestra IE que lleva su nombre Monseñor Juan Tomis Stack, entre otras, destaca el modo amistoso con que acercó muchas almas a Dios.
Monseñor Juan Tomis por su gran labor realizada en el año 1983 fue elegido por el pueblo Chiclayano como “EL HOMBRE DEL AÑO” llamado el hermano de los Pueblos Jóvenes.
La buena semilla que sembró en tantas almas y el consuelo y paz que llevó a muchos corazones, es la verdadera y valiosa obra de Monseñor Juan Tomis, esta es la obra más grande, la que no se ve, como la semilla en la tierra, pero que termina rompiendo en frutos verdaderos que permanecen y fructifican, también y sobre todo más allá de la muerte.
“Con el fallecimiento de Monseñor Juan Tomis Stack, Chiclayo y los tomisinos de corazón tenemos un gran intercedor en el cielo”, el amor a los demás fue siempre para él el amor que tuvo a Cristo. Con su fallecimiento Chiclayo aún no ha perdido a nuestro querido Padre Tomis, sino que a partir de esa fecha es para nosotros, allá en el cielo, un intercesor directo a favor de nuestro pueblo y comunidad eminentemente católico, y más que todo a favor de la gente más necesitada a la que él siempre se entregó, y que a pesar del tiempo los chiclayanos aún llora su desaparición.
Esto es lo que fue parte de su vida.Un constante darse a todos y gastarse a favor de todos. Muere el día 29 de junio de 1986,a los 67 años de edad. 67 años sembrando con la palabra, santificando con los sacramentos, amando, siendo aceptado y siendo rechazado. Pero viviendo siempre su total entrega a la Parroquia, a sus hermanos como el primer día, con su lema.
“SI NO VIVES PARA SERVIR NO SIRVES PARA VIVIR”

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